Todos hemos observado la enorme capacidad de los niños para realizar
actividades motrices prolongadas, con tal de que entre las mismas se intercalen
paradas cortas y frecuentes . Da la sensación de que en la edad infantil el
esfuerzo de cierta intensidad les produce mayor cansancio que a los adultos ,
pro a su vez la recuperación es más rápida ( Ilamarinen y Rutenfranz) . Aunque desconocemos la explicación de este hecho puede tener alguna relación
con la ma-nera de percibir los adultos el stress del ejercicio , tanto en la
forma física ( intensidad de la carga , duración del esfuerzo , etc.) como la
psíquica (Bar Or)
La entrenabilidad y la edad
La entrenabilidad se mide por el grado de transformaciones morfológicas o
funcionales sufridas por el organismo sometido al proceso de acondicionamiento
general , a través de un programa de entrenamiento específico . Se debe a
Saltin la idea de que la mejoría producida en diversos sistemas y órganos del
cuerpo humano mediante el entrenamiento se halla en consonancia con la edad ,
siendo más entrenables los jóvenes.
Pero , en cuanto a los niños , existen algunas discrepancias cuya
significación analizaremos detalladamente a continuación . A diferencia de lo
que sucede en los adultos , en quienes las modificaciones surgidas tras la
realización de un programa deportivo deben ser atribuídas al mismo, en los
niños, el crecimiento y la maduración interfieren alterando positiva o
negativamente los efectos del entrenamiento.
Muchos errores en la interpretación de estos hechos se deben a la selección
errónea de muestras y a las modificaciones periódicas en las diversas etapas
de crecimiento.
Recordemos que generalmente , en los niños la capacidad aeróbica se
encuentra de por sí muy elevada , a consecuencia de la gran cantidad de
ejercicio realizado habitualmente , ya sea espontáneo o controlado ( Mirwald ,
Stewart , Yoshida).
Debido a ello , cualquier programa orientado a mejorarla , deberá ser
vigoroso.
Sin embargo , algunos autores opinan que la actividad realizada de forma
habitual , consistente en ejercicios rápidos y de corta duración , no es
suficiente para elevar el VO2 .
Capacidad aeróbica
En los últimos años se ha iniciado una gran discusión sobre si la
actividad física sistemati- zada fuera de las horas lectivas de colegio tiene
la posibilidad de mejorar la capacidad aeróbica de los niños prepúberes . A
este respecto las opiniones se encuentran divididas .
Una vez sobrevenida la maduración , las ganancias experimentales por VO2 máximo tras la aplicación de los programas adecuados , son enteramente
comparables a las observadas en los adultos ( Erikson , Bar-Or , Kobayashi ,
Mirwald , Spryranova , Weber )
Parece ser que el límite para la entrenabilidad de la capacidad aeróbica
infantil se sitúa en la pubertad . 7 Es posible que las mejorías
observadas por algunos autores antes de la maduración se deban a las
modificaciones corporales producidas por el crecimiento y no al entrenamiento.
Según Kobayashi , la elevación del VO2 máximo en respuesta al
ejercicio , no es estable hasta la fase del crecimiento rápido ..
El ejercicio de larga duración es una actividad poco habitual en los niños
, a pesar de ser recomendada en algunos sistemas de entrenamiento infantiles .
Las respuestas circulatorias centrales al ejercicio prolongado en ambientes térmicos
neutros las resume Rowel en tres:
- Elevación continua de la frecuencia del pulso sin modificación
significativa del gasto cardíaco
- Disminución constante del volumen latido
- Reducción progresiva de la presión arterial .
<dir>
La capacidad para realizar ejercicios prolongados se encuentra disminuída
en los primeros años. Las diferencias entre niños entrenados y no entrenados
es notable respecto al VO2 , pero no se ha podido demostrar por
aumento de los volúmenes cardíaco y pulmonar , casi idénticos en ambos
grupos . Tampoco se han evidenciado signos electrocardiográficos de
creciiento auricular , como sucede en los adultos dedicados al entrenamiento
de resistencia (Ikahlimo) ..
Thiren y Asano consideran que antes de la pubertad , el ejercicio de
larga duración , a pesar de modificar el VO2 máximo , no produce
hipertrofia del ventrículo izquierdo ni aumento del vaciamiento sistólico .
A partir de los 15 años ,el entrenamiento de resistencia produce un
agrandamiento de las dimensiones cardiopulmonares de ambos sexos (Astrand ,
Sundberg y Elovainio )10 . y especialmente de la masa muscular del
ventrículo izquierdo , a la que incumbe , según Cahiel , la principal
responsabilidad en la mejoría del rendimiento cardíaco a través de la
elevación del volumen latido . Investigaciones realizadas en púberes de
ambos sexos que entrenaban natación en alto rendimiento mostraron ausencia de
hipertrofia de la pared ventricular izquierda en las niñas , aunque el
volumen sistólico final era ligeramente superior al de los varones .La falta
de hipertrofia en las niñas limita las posibilidades de su rendimiento cardíaco .En cuanto a los prepúberes , no encontraron aumentos de tamaño
en el ventrículo izquierdo . Un hecho paradójico de gran interés es que las
marcas mundiales y olímpicas han mejorado con los años mientras que no se ha
observado una mejora significativa del VO2 máximo. Lo mismo podría
decirse de los niños impúberes en quienes la capacidad aeróbica no sufre
modificaciones con el entrenamiento , en tanto que sus marcas deportivas
escolares mejoran poco a poco. En el trabajo de Leger y col. se observa una
notable mejoría en las marcas conseguidas en las carreras en niños y niñas
sometidos durante varios años de entrenamiento sistemático , mientras que su
VO2 máximo permaneció constante en los niños y disminuyó en las
niñas . La velocidad pasó de 9.8 km/h ( a los 6 años) a 12.6 km/h ( a los
13) en tanto que el VO2 máximo varió de 48 a 51 ml./kg./min. en
los niños .
En las niñas la velocidad de 9.7 km/h ( a los 6 años) fue de 10.6 km/h (
a los 18) y el VO2 máximo disminuyó desde los 48.5 ml./kg/min a
35.5 ml/kg./min .
Es obvio que la potencia aeróbica máxima no puede explicar estas
variaciones.
Para Sjödin , cuanto mayor sea la potencia aeróbica más tiempo tardará
en producirse la acumulación de lactato en sangre y músculo. Ello permitirá
al atleta realizar una mejor marca al demorar algún tiempo el efecto negativo
sobre el proceso de liberación de energía. Es posible que el momento de
aparición del umbral anaeróbico o la tolerancia por parte del organismo a la
acumulación del lactato pudiera explicar , de algún modo, el progreso de las
marcas sin modificación del VO2 máximo .
Ilmarinen y su grupo aseguran que los niños y niñas finlandesas entre 8 y
12 años participan en competiciones de esquí a campo traviesa recorriendo
distancias de 15 km. con valores de lactato superiores a 7mM/L , cifra muy
superior a la considerada como umbral anaeróbico por Gaisl y Buchberger ( 4
mM/L).
Si se demostrara que en las edades prepúberes el entrenamiento es capaz de
modificar positivamente el umbral anaeróbico , esto podría explicar las
mejorías de las marcas sin cambios ostensibles en el VO2 máximo .
Resistencia aeróbica en la niña y la
adolescente
</dir>
En las etapas de la vida previas a la pubertad las diferencias observadas
entre los sexos , en lo concerniente a la respuesta al ejercicio por parte de
los diversos órganos y sistemas de niños y niñas son prácticamente
despreciables , pudiendo ser estudiados ambos sexos en conjunto.
Las desigualdades se hacen patentes una vez establecida la maduración sexual
, en cuyo momento las peculiaridades anatomofisiológicas son evidentes y
definitorias en ambos sexos.
Todo el mundo está de acuerdo en que las adolescentes poseen un VO2 máximo
algo inferior (15 a 25 %) a los varones , si las cifras se expresan en litros /
minuto , pero las desigualdades se acortan cuando se refieren al peso corporal y
son casi inexistentes en relación al tejido magro (Drinwater). Por otra parte
se ha demostrado claramente que después de la menarquia , las mujeres
entrenadas tienen VO2 máximo superior al de varones no entrenados (Wilmore)
Según Drinkwater , las adolescentes y jóvenes utilizan unas frecuencias
cardíacas más altas que los varones para esfuerzos máximos y submáximos .
Las niñas emplean todavía frecuencias más altas para realizar el mismo
trabajo. La resistencia de las niñas es muy parecida a la de las mujeres , pero
algo menor que la de los niños de la misma edad , cuando se dedican a pruebas
de larga distancia (Drinkwater) . De todas las actividades deportivas en las que
la niña / mujer participa , las que mayor incidencia tienen en la aparición de
trastornos en la menstruación (amenorrea por ejemplo) son las carreras de fondo
, y en menor grado , la natación , el ciclismo y el ballet.
Capacidad anaeróbica en niños y
adolescentes
La capacidad de trabajo anaeróbico es un 30 % menor en niños de 8 años
respecto al de 11. La explicación a este hecho podría estar relacionada con
los niveles alcanzados de lactato tras la realización de un esfuerzo de corta
duración y gran intensidad , que como se sabe son notablemen-te más bajos en
el niño , debido a la menor actividad desarrollada por las enzimas glicolíticas
, entre las que se encuentra la fosfofructoquinasa (Eriksson y col.) , aunque
Cumming ha observado en 1980 cifras de lactato en los niños similares a las de
los adultos , cuando su motivación es idén-tica a la de éstos.
Sin embargo , Ilmarinen y su grupo no han encontrado nunca en los niños
finlandeses participantes en los campeonatos del mundo de esquí a campo
traviesa valores superiores a los 7.52 mM/l , tras recorrer 15 Km y de 8.99 mM/L
, en las niñas , a los 5 Km de carrera .
De todas formas , lo que sí parece evidenciarse claramente es que en este
tipo de competi-ción niños y niñas corren con valores de lactato superiores
al umbral anaeróbico y utilizando frecuencias cardíacas muy elevadas . No está
claro si las cifras más altas de lactato halladas en los niños se deben a una
mayor capacidad anaeróbica o a una potencia muscular más acusada , aunque
antes de la pubertad el desarrollo muscular es similar en ambos sexos.
En cuanto a la entrenabilidad de la capacidad anaeróbica en épocas previas
a la maduración, salvo rarísimas excepciones , no existen publicaciones
orientadas al esclarecimiento de este proble-ma , dado que la gran mayoría de
los autores consideran contraindicado el ejercicio anaeróbi-co en los niños.
A pesar de ello , Potts , Rhodes y Mosher , en un estudio llevado a cabo en
jugadores infantiles prepúberes de hóckey sobre hielo encuentran mejorías
sustanciales de la capacidad anaeróbica consecutivas al entrenamiento intenso .
Los mismos autores , en otro trabajo , insisten sobre la capacidad del
organismo prepúber para asimilar el entrenamiento anaeróbico , aunque señalan
cuidadosamente que en este grupo de deportistas la edad biológica superaba en
6,8 meses la edad cronológica , y es sabido como en años cercanos a la
pubertad , 6,8 meses pueden ser suficientes para haberse producido la maduración.
Este grupo de investigadores , en un trabajo posterior , demuestran que los
niños en los que existía un estado de maduración más avanzado tenían mayor
capacidad aeróbica y anaeróbica , las cuales mejoraban notablemente con el
entrenamiento .
También señalan la gran correlación existente entre la edad esquelética y
las capacidades aeróbica y anaeróbica.
Si estos resultados se confirmasen habría que ir pensando en abandonar la
idea de que antes de la pubertad no es conveniente practicar actividades anaeróbicas
.
La resistencia en la infancia – Prof.
Mariano Giraldes- Argentina
"Didáctica de una cultura de lo corporal" El niño
de los siete a los diez años
¿ Como debe ser esa actividad física cotidiana?
Odet Bar-Or decía que es fácil decir que los chicos no deben esforzarse
mucho . Lo que es difícil es decir cuánto es mucho para un chico. No está
suficientemente bien investigado , básicamente , por razones éticas. Muchas de
las investigaciones necesarias pueden ser cruentas. O por lo menos , realmente
esforzadas . Entonces ese específico campo se demora y algunos interrogantes
siguen sin respuesta . Vemos algunos datos que pueden ser de utilidad .
La resistencia
Se nota un cambio conceptual importante en cuanto al análisis de esta
capacidad , en la edad escolar inicial . A partir de Van Aaken y sus conceptos
de que el niño es un fondista nato ( 1959) , comenzaron a aparecer intentos de
entrenamiento que se patentizan con las maratones infantiles (42 kilómetros) en
las que participan niños desde los 4 años. La validez de estos experimentos es
discutida actualmente (Israel , 1977 y Peters 1980).
Lo que es evidente es que entre los 7 y 10 años , hay un marcado progreso en
esta capacidad que se puede observar , inclusive en grupos de niños no
seleccionados. Las niñas poseen un menor rendimiento que los varones , en todas
las formas de la resistencia. Al principio , son diferencias insignificantes
pero constantes y con tendencias de aumento en el transcurso del crecimiento. Aún
cuando se hipotetiza que esta declinación , que comienza en la pubertad , puede
estar más condicionada social que fisiológicamente.
Parece evidente que :
- La resistencia de base (resistencia aeróbica) , es la forma de
resistencia más adecuada al niño.
- Su entrenamiento , en la edad escolar inicial , debería responder al
principio de los intervalos
irregulares más que al principio de la duración. Tanto por razones fisiológicas
(recordar la ma-
nera en que los niños juegan espontáneamente : combinan explosiones de
actividad con pausas
en las que prácticamente no hacen nada ) como psicológicas.
- De acuerdo a Cummings y col. (1978) , que utilizaron el protocolo Bruce ,
para medir la respuesta cardiovascular al ejercicio , la frecuencia cardíaca
máxima , tanto para varones como para mujeres , de 4 a 18 años , es de 190
a 200 latidos por minuto.
- Los medios de entrenamiento más razonables , están mucho más cerca de
los juegos y las actividades propuestas por las corrientes
"naturales" de la gimnasia , que de los modelos del entrenamiento
deportivo.
- Las experiencias existentes demuestran que un número alarmante de niños
de corta edad muestran signos incipientes de arterioesclerosis . Dado que el
ejercicio y una dieta adecuada pueden revertir el proceso arterioesclerótico
en los adultos , parece razonable pensar que también puede darse ese efecto
de entrenamiento en niños.
- De las investigaciones relacionadas con ratas , se hipotetiza que los
programas de ejercicios iniciados a edad temprana , y continuados en la edad
adulta , promueven una mayor longevi-dad que un programa de ejercicios
iniciados a edad avanzada.
- La entrenabilidad de los niños es mayor que la de los adultos. Eso hace
que sea tentador "pro-bar a ver que pasa" , con cargas mayores de
entrenamiento . Las pruebas experimentales indican que las consecuencias son
lesiones en el aparato de sostén.
- Una buena razón para que los niños comiencen lo antes posible con las
actividades físicas , parece ser la obesidad . Según todas las
conclusiones , el exceso de peso en la niñez se debe mucho más a una falta
de actividad física , que a un exceso en el comer.
La resistencia aeróbica en niños de 10 a 13 años- Prof.
Mariano Giraldes
Se siguen produciendo aumentos anuales pero levemente menos significativos
que los producidos en la edad escolar inicial. Y con permanente ventaja de los
varones sobre las mujeres.
En este sentido se comprueba que las diferencias específicas sexuales se
vuelven cada vez más grandes con el crecimiento.
La resistencia aeróbica en la pubertad - Prof. Mariano
Giraldes
Las concepciones actuales son muy distintas a las sustentadas anteriormente .
El gran crecimiento corporal de la pubertad , incluyendo los órganos del
sistema cardiopulmonar , per-miten calificar este período como muy favorable
para el perfeccionamiento de esta capacidad.
Iniciación y desarrollo de los jóvenes
fondistas – A. Lagosha – Rusia
"Modern Athlete and coach"; Vol. 17 , Nº 3 , Jul-79.Fuente
original "Lehkaja Atletika"-URSS
El autor recomienda dividir el proceso del desarrollo del joven atleta en
tres etapas:
- 1ª Etapa : 2 años (13-15 años)
- 2ª Etapa : 1 año (15-16 años)
- 3ª Etapa : 1 año (16-17 años)
<dir>
La preparación con 4 años de duración le apunta al logro del desarrollo
de las capacidades
</dir>
funcionales , de tal manera que los jóvenes fondistas , puedan ya a los 17 años
de edad absorber cargas de entrenamiento de una identidad cercana a aquellas
utilizadas por los atletas adultos .
Durante los primeros años el énfasis está colocado , además de la
participación en varias espe-cialidades atléticas y en la práctica de otros
deportes , en el desarrollo de la resistencia . Esto creará la base para el
entrenamiento aeróbico subsiguiente , organizado con cargas de suave y mediana
intensidad .
Al principio , el acento se coloca en las carreras , combinadas con
ejercicios .Se comienza con suaves esfuerzos de 5 minutos , incrementándose
luego en forma gradual la duración del trabajo hasta alcanzar de 5 a 8 kilómetros
a la edad de 15 a 16 años.
La segunda etapa tiene como objetivo principal el desarrollo de la técnica
de la carrera , al mismo tiempo que se sigue incrementando la resistencia
general . Durante la tercera etapa aumenta la importancia del entrenamiento
especializado para las carreras de fondo , para ser más precisos, a los 16 años
de edad . Esta actividad incluye el desarrollo de la resistencia específica y
provoca el aumento del volumen anual de trabajo .
Generalmente , el volumen total durante estos 4 años está entre 9.500 y
10.000 km , cubiertos a intensidades variadas. F. Suslov recomienda el uso de la
tabla que a continuación les brindamos para ajustar la intensidad de acuerdo a
la velocidad promedio por kilómetro .