Mejorar el salto en Baloncesto Destacado

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Analisis del Salto y Amortiguación en el Salto de Baloncesto

1Federación Aragonesa de Tenis. Zaragoza. España. 2Facultad de Ciencias del Deporte de San Javier. Universidad de Murcia. España. 3Laboratorio de Biomecánica Deportiva de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Castilla-La Mancha. España. 4Baloncesto Fuenlabrada S. A. D. Madrid. España.

RESUMEN

Los objetivos de este estudio han sido describir la capacidad de salto y amortiguación en jugadores de baloncesto de élite y estudiar la arquitectura muscular de las extremidades inferiores para relacionarlas con las variables anteriores. Participaron 9 jugadores de un equipo de Liga ACB, (edad: 28.67 ± 4.06 años, masa: 100.34 ± 10.06 kg y altura: 198.67 ± 7.94 cm), a los que se realizaron las siguientes medidas: cineantropometría, fuerza explosiva mediante un salto Abalakov sobre una plataforma de fuerzas piezoeléctrica, y la arquitectura muscular (grosores musculares, ángulos de pennación y longitudes de fascículos del vasto lateral y los gastrocnemios) mediante ecografía. La altura del salto y la potencia máxima fueron 41.83 ± 8.53 cm, y 62.83 ± 9.46 W/kg, respectivamente. En la fase de caída, la fuerza máxima fue 4.82 ± 0.97 BW y los grosores musculares de 2.91 a 1.93 cm. Se obtuvieron valores de fuerza explosiva superiores a los de poblaciones activas, lo que estaría relacionado con el nivel de entrenamiento. Las amortiguaciones de caídas fueron mejores, comparadas también con sujetos activos no deportistas. Las relaciones halladas entre arquitectura muscular y las variables de fuerza explosiva probablemente hayan sido provocadas por el tipo de entrenamiento.

Palabras Clave: biomecánica, tests de salto, longitud de fascículo, plataforma de fuerzas, ecografía.

INTRODUCCIÓN

El salto es uno de los movimientos más repetidos en las diferentes acciones técnicas del baloncesto, como rebotes, entradas, tiros y tapones. En la bibliografía hay trabajos que hacen referencia al número de saltos que hacen los jugadores durante un partido entre los que destacan los de Colli, R. y Faina, M. (1985), Hernández Moreno, J. (1988), Cañizares, J. y Sanpedro, J. (1993), o Rodríguez, M. et al. (2003), estos últimos en la Liga ACB. Los valores que aportan están comprendidos entre los 54 saltos que realizaron los bases hasta los 149 de los pívots.

Los saltos, por otro lado, son usados como test para conocer la potencia de las extremidades inferiores. Encontramos muchas formas de realizarlos: con y sin contramovimiento, con la ayuda de los miembros superiores, saltos únicos, o saltos repetidos, entre otros. Una correcta amortiguación de la caída del salto es importante para prevenir y evitar lesiones. Debido a las características antropométricas de los jugadores de baloncesto; con cuerpos muy pesados, y las exigencias del juego; con un elevado número de saltos, si el jugador no desarrolla una buena técnica de amortiguación, existirá riesgo de lesión.

La arquitectura muscular se adapta a las características del entrenamiento al que se somete el sujeto y favorece que la musculatura pueda responder eficazmente a las exigencias del deporte para el que se ha entrenado (Blazevich, A. et al. 2003; Kanehisa, H. et al. 2003; Kumagai, K. et al. 2000). En el caso del jugador de baloncesto cabe esperar que la geometría de sus músculos le permitirá realizar eficazmente los saltos que ejecuta a lo largo del partido y quizás pueda estar involucrada, junto con la técnica de caída, en la amortiguación posterior.

Los objetivos de este estudio en jugadores de baloncesto de alto nivel han sido, primero, describir la capacidad de salto, segundo, estudiar su capacidad de amortiguación en la caída de dichos saltos, y tercero, estudiar la arquitectura muscular de sus extremidades inferiores para caracterizarla y relacionarla con la capacidad de salto y de amortiguación.

METODOLOGIA

Tomaron parte en el estudio nueve jugadores de un equipo de Liga ACB, con unas medias de edad, masa y estatura de 28.67 ± 4.06 años, 100.34 ± 10.06 kg y 198.67 ± 7.94 cm (tabla 1), respectivamente, a los cuales se les realizaron mediciones de cineantropometría, fuerza explosiva y arquitectura muscular, con los protocolos que a continuación se exponen.

Tabla 1. Características de los sujetos

Cineantropometría

Todas las medidas laterales se tomaron en el lado derecho del cuerpo. Se marcaron los puntos anatómicos previamente con lápiz demográfico. Se usó un tallímetro Seca (con sensibilidad de 1 mm), una báscula de pie (con sensibilidad de 100 g), un antropómetro GPM (con sensibilidad de 1 mm) y un plicómetro Holtain (con sensibilidad de 0.2 mm). Se talló, pesó, tomaron pliegues de grasa y las longitudes de los muslos y piernas a los jugadores. Se calculó el porcentaje de grasa corporal mediante la ecuación de Carter (1982) a partir de la suma de los pliegues de bíceps, tríceps, subescapular, abdominal, muslo y pierna. Se calculó la masa libre de grasa (FFM) a partir de restar el peso graso al peso total. Se marcaron también los lugares anatómicos sobre los que se realizaron las ecografías musculares.

Fuerza Explosiva

Tras un calentamiento específico y dirigido; consistente en 7 min de pedaleo en cicloergómetro a 70 rpm y 1.3 kp, seguido de 5 min de estiramientos y por una serie de saltos submáximos y otra de saltos máximos; se realizó, dejando 1 min de recuperación, la medición de los saltos. Se usó el test de Abalakov, que es un salto con contramovimiento, dejando libre el ángulo de flexión de rodilla y con la ayuda de las extremidades superiores. Se usó para ello la plataforma de fuerzas portable Quattro Jump (Kistler, Suiza) con una frecuencia de muestreo de 500 Hz. Se registraron las fuerzas verticales durante la batida, el tiempo de vuelo y la amortiguación de los saltos. Cada uno de los jugadores realizaba entre 2-3 repeticiones válidas y se analizó la de mayor altura de vuelo. El tiempo de descanso entre cada repetición fue de 2 minutos. Se tomaron, de la batida: el pico de potencia, la fuerza de reacción vertical en el contramovimiento y el máximo descenso del centro de gravedad en el contramovimiento expresado en porcentaje respecto a la estatura del sujeto, para lo cual dividimos el dato obtenido de la plataforma de fuerzas entre la estatura del jugador. De la caída: el máximo descenso del centro de gravedad (Lr), el segundo pico de fuerza en la amortiguación (F2), el tiempo en el que se producía ese pico (T2) y la diferencia de altura del centro de gravedad en el momento de caer respecto a la del final de la batida (Hl). Por último, se tomó la altura del salto con el método de doble integración (Linthorne, N. P., 2001).

Arquitectura Muscular

Con un ecógrafo Mysono 201, con cabezal lineal en modo B y a 7,5 Mhz, se obtuvieron imágenes de entre 4 y 5 cm de profundidad en cortes oblicuo-sagitales, en la extremidad inferior derecha (Jiménez, J. F., 2007). Se analizaron el vasto lateral, al 50% de la distancia entre el trocánter mayor del fémur y la meseta tibial, y los gastrocnemios medial y lateral, al 30% de la distancia entre la apófisis estiloides del peroné y el maléolo lateral. Los sujetos se colocaron sobre una camilla en decúbito supino para las mediciones en el vasto lateral y para las de los gastrocnemios en decúbito con la rodilla extendida y el tobillo en posición anatómica. En todas las mediciones el examinador se aseguraba de que la musculatura analizada estuviera relajada. Las imágenes fueron grabadas y posteriormente digitalizadas para extraer el grosor muscular, el ángulo de pennación y la longitud de los fascículos (Figura 1). Esta variable se va mostrar en este trabajo normalizada; es decir, dividiendo su resultado con la longitud de la extremidad (pierna o muslo) a la que pertenezca.

Figura 1. Imagen ecográfica del gastrocnemio medial. El ángulo de pennación del gastrocnemio medial fue medido entre la aponeurosis profunda (línea blanca horizontal) y los fascículos (líneas blancas oblícuas). El grosor muscular fue obtenido midiendo la distancia entre la aponeurosis superficial y profunda.(Ang: ángulo de pennación; Gmusc: grosor muscular)

Estadística

Se usó el software estadístico Statistica for Windows v. 5.1. Se realizó estadística descriptiva obteniendo medias, desviaciones típicas y correlaciones de las variables estudiadas. Se realizaron correlaciones con el criterio de considerar sólo aquellas con un valor de r > 0.70 ó r < -0.70 y un valor de p < 0.05.

RESULTADOS Y DISCUSION

Se ha dividido este apartado en: batida y vuelo del salto, amortiguación de la caída y arquitectura muscular.

Batida y Vuelo del Salto

Se obtuvo una altura media de salto de 42 cm. En la batida se obtuvo un pico de potencia de 63 W/kg, una fuerza en el contramovimiento de 1.91 ± 0.23 BW y un descenso del centro de gravedad en el contramovimiento de 27.54 ± 3.51 %. Comparando el valor de pico de potencia con valores de referencia en diferentes estudios (los cuales han utilizado la misma metodología, y misma plataforma de fuerzas) que clasifican poblaciones en poco explosivas, de explosividad media y muy explosivas (Lara, A. et al. 2005); los jugadores de baloncesto se encontraban entre el grupo medianamente explosivo (51 W/kg) y el muy explosivo (75 W/kg). Sin embargo, podemos ver que este valor (63 W/kg), es sensiblemente superior a los aportados por, Mouche, M. (2004) (52.9 W/kg) en la Selección Nacional Argentina o Bosco, C. (1994) (≈50 W/kg) en la Selección Nacional Finlandesa. Todos ellos obtenidos en jugadores de baloncesto de élite (tabla 2).

Tabla 2. Valores de variables de batida y vuelo del salto encontradas en la bibliografía en distintas poblaciones de jugadores de baloncesto. (Media ± SD). (ABK: Abalakov, CMJ: Counter Movement Jump, RJ15: Repeats Jumps 15 segundos, RJ30: Repeats Jumps 30 segundos, S. N.: Selección Nacional, L. N.: Liga Nacional).

Se encontró una correlación (r = 0.98; p < 0.001) entre la potencia máxima del salto y la altura alcanzada; así como, entre el máximo descenso y la estatura (r = -0.80; p < 0.05). Esta última obedece a que los jugadores más altos (pívots), necesitarían proporcionalmente a su talla menor descenso durante el contramovimiento probablemente debido a dos razones: la primera estaría relacionada con la técnica de salto de los jugadores más altos, pues no tienen que aprovechar tanto las batidas de sus saltos para llegar a la misma altura que los jugadores con menor estatura. La segunda podría tener relación con la desventaja mecánica que supone tener unos segmentos más largos, pues los momentos de fuerza que se generarían a nivel de rodilla y tobillos serían mayores en los jugadores de mayor estatura para un mismo porcentaje de descenso de su centro de gravedad.

Amortiguación de la Caída

El promedio de F2 fue de 4.82 ± 0.97 BW. Al comparar con otros estudios similares, realizados a sujetos aspirantes a ingreso a una Facultad de Ciencias del Deporte (Abián, J. et al. 2006) y niños de Educación Primaria (Rubio, J. et al. 2006) los jugadores de baloncesto tuvieron valores menores aún cayendo de mayor altura (41.83 ± 8.53 cm) frente a 35.77 cm de los aspirantes y 17.66 cm de los niños. Respecto a T2, el promedio de los jugadores de baloncesto fue de 0.070 ± 0.01 s, frente los 0.055 s de los aspirantes y los 0.027 s de los niños. La diferencia de valores de F2 entre los jugadores de baloncesto y las otras poblaciones vendría dada por la mejor técnica de amortiguación, lo que a largo plazo protegería a los deportistas de lesiones por sobrecarga (Abián, J. et al. 2006) Así como una mayor longitud de los segmentos inferiores, especialmente del pie, lo cual provocaría que T2 se retrasase. A mayor longitud del píe, mayor amortiguación, con lo cual T2 aumentará. Por el contrario, F2 disminuirá al producirse un grado de amortiguación superior.

Arquitectura Muscular

Los resultados de arquitectura muscular van a ser comparados con los de otros estudios recientes en otras poblaciones: alumnos de Ciencias del Deporte (Alegre, L. M. et al. 2003), velocistas de 100 m con marcas inferiores a 11 s (Kumagai, K. et al. 2000), corredores de fondo (Abe, T., Kumagai, K. y Brechue, W. F., 2000) y luchadores de sumo (Kearns, C. F., Abe, T. y Brechue W. F., 2000).

Vasto Lateral

Los jugadores de baloncesto han mostrado un grosor muscular superior (2.91 cm) a todos los estudios salvo a los luchadores de sumo (3.36 cm). En lo referente al ángulo de pennación los valores obtenidos (15.82º) han sido inferiores a todos los estudios. Los alumnos de Ciencias del Deporte eran los que tenían un valor más cercano (16.4º). Por último, en la longitud de fascículos han obtenido valores iguales (0.22) a los velocistas y ligeramente superiores a los estudiantes de Ciencias del Deporte (0.20). Sólo los luchadores de sumo tenían una mayor longitud relativa (0.25).

Gastrocnemio Lateral

En relación al grosor muscular del gastrocnemio lateral los jugadores de baloncesto han mostrado valores iguales a los obtenidos en velocistas de 100 m (1.93 cm) y ligeramente inferiores a los luchadores de sumo (1.97 cm). Los alumnos de Ciencias del Deporte y los corredores de fondo tenían valores bastante inferiores; 1.20 y 1.69 cm, respectivamente. Los sujetos de este estudio han mostrado los valores más altos del resto de grupos (19.04º) en lo que al ángulo de pennación se refiere. A continuación estaban los corredores de fondo con 16.1º y los velocistas con 15.2º. Sin embargo, en la longitud de sus fascículos han mostrado valores inferiores al resto de grupos (0.13). A continuación estaban los alumnos de Ciencias del Deporte con 0.12.

Gastrocnemio Medial

Tras los luchadores de sumo (2.55 cm), los jugadores de baloncesto han mostrado los mayores valores de grosor muscular (2.28 cm) y en consonancia con los velocistas de nivel medio (tiempo en 100 m > 11 s) (2.25 cm). El ángulo de pennación era superior al resto de grupos (27.76º) Por el contrario, en la longitud de fascículos salvo los alumnos que tenían 0.10 cm, el resto de grupos estaban por encima, ya que en nuestro estudio hemos obtenido un valor de 0.11 cm.

La longitud de fascículos del vasto lateral correlacionó negativamente con el ángulo de pennación de ese mismo músculo (r = -0.82; p < 0.05). Esta correlación (Figura 2) es compatible con la explicación de un mecanismo de alargamiento de fibras paralelo a la disminución del ángulo de pennación que ha sido descrito por algunos autores como parte final de determinados entrenamientos de fuerza explosiva llevados al extremo (Kearns, C. F., Abe, T. y Brechue W. F., 2000). Entrenamientos de fuerza resistencia han mostrado incrementos en los ángulos de pennación, mientras que entrenamientos (como los realizados por jugadores de baloncesto) pliométricos y a altas velocidades (explosivos) han aportado incrementos en la longitud de los fascículos asociados a un descenso en los ángulos de pennación (Blazevich, A., 2006) Por otro lado, la longitud de fascículos del gastrocnemio lateral correlacionó con su grosor muscular (r = 0.73; p < 0.05).

Figura 2. Correlación entre longitud de fascículos y ángulo de pennación del vasto lateral

Aunque existe una diferencia estructural y funcional entre el vasto lateral y el gastrocnemio. Y pudiéramos pensar que las adaptaciones al entrenamiento de estos dos músculos, o no se han dado, o se han dado de forma inversa entre la musculatura extensora de la rodilla y la cadera y la extensora de tobillo, tiene una explicación.

El vasto lateral tiene una función en el salto, que es la de aportar fuerza, mientras que el gastrocnemio lateral posee otra, que es la de aportar velocidad. Por lo tanto, sus características tras un determinado entrenamiento no tienen porqué ir en el mismo sentido. Es lógico que el vasto lateral y el gastrocnemio medial ganen grosor, porque son músculos que aportan fuerza a la acción del salto. También es lógico que en el vasto lateral la longitud de los fascículos sea grande porque este músculo también interviene al final de la batida aportando algo de velocidad, y que en el gastrocnemio medial los fascículos no sean tan largos, ya que este vientre sólo aporta fuerza y no es su principal función originar velocidad.

La única variable que no se ajusta, es la longitud de los fascículos del gastrocnemio lateral, los cuales deberían de ser más largos, ya que la función principal de este vientre es la aportar velocidad al final de la batida del salto. La explicación vendría dada por dos razones: una; al observar los saltos grabados en cámara de alta velocidad, se observó como los jugadores realizan prácticamente todo el movimiento sobresolicitando el cuadriceps; y dos; al estudiar el entrenamiento realizado a lo largo de la temporada se observó un trabajo principalmente fundamentado en el cuadriceps. Sin dejar de lado otros músculos, pero preferentemente trabajando el cuadriceps.

Entre las variables de arquitectura muscular y las variables de salto se obtuvieron las siguientes correlaciones: grosor muscular del vasto lateral con la fuerza en el contramovimiento (r = 0.71; p < 0.05) y el ángulo de pennación con el máximo pico de fuerza (r = -0.76; p < 0.05) y la longitud de fascículos con Lr (r -0.76; p < 0.05). Respecto al gastrocnemio medial se obtuvieron las siguientes correlaciones: el grosor muscular y la longitud de fascículos con el máximo descenso en el contramovimiento (r = 0.82; p < 0.05 y r = 0.73; p < 0.05, respectivamente) (Tabla 3).

Tabla 3. Correlaciones encontradas entre las diferentes variables.

En la bibliografía raramente se comentan correlaciones entre variables de arquitectura muscular y rendimiento deportivo, pues hay otros factores importantes que no se suelen controlar, como los neurales e histológicos. En este trabajo han aparecido relaciones entre el tamaño muscular del vasto lateral y valores máximos de fuerza en la batida del salto, y relaciones entre el tamaño muscular y la longitud de los fascículos del gastrocnemio medial y la técnica de batida. El tamaño de un músculo está directamente relacionado con la fuerza que éste es capaz de producir (Liebre, R. L. y Friden, J., 2000). Por otra parte, las relaciones encontradas en el gastrocnemio medial apuntarían a que los sujetos con fascículos más largos y más masa muscular, podían bajar más durante la batida. Unos fascículos más largos poseen más sarcómeros en serie (Kumagai, K., et al. 2000) y sus sarcómeros sufrirán un menor estiramiento relativo durante la fase excéntrica de un salto, si los comparamos con individuos de fascículos más cortos. Al estirarse menos, los sarcómeros estarían en una zona más favorable de su curva longitud-tensión, pudiendo, por lo tanto, generar más fuerza en la batida (Alegre, L. M. et al. 2006). De esta manera se ha podido observar en este trabajo cómo determinadas variables de la arquitectura muscular de las extremidades inferiores están relacionadas con otras de la batida y amortiguación de la caída del salto.

CONCLUSIONES

  1. Los valores hallados en la fase de batida y de vuelo de los saltos están por encima de los hallados en poblaciones moderadamente activas, consecuencia del nivel de entrenamiento de los jugadores.
  2. Las relaciones halladas entre variables de la batida y medidas antropométricas indicarían diferencias en la técnica del salto en función de las características físicas.
  3. Los jugadores amortiguaban mejor las caídas de los saltos que otras poblaciones con menor nivel de entrenamiento, probablemente por la técnica desarrollada para protegerse de lesiones por sobrecarga.
  4. Las medidas de arquitectura muscular se acercan Kearns, C. F., Abe, T. y Brechue W.F., a los valores hallados en deportistas con grandes masas musculares.
  5. Se han hallado relaciones entre la arquitectura muscular y variables de rendimiento deportivo que, probablemente, hayan sido provocadas por el tipo de entrenamiento de los jugadores.

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Para citar este artículo: Berdejo del Fresno, Daniel. Lara Sánchez, Amador J. Abián Vicén, Javier. Jiménez Díaz, Fernando. Alegre Durán, Luis M. Aguado Jódar, Xavier . Capacidad de Salto y Amortiguación en Relación a la Arquitectura Muscular en el Jugador de Baloncesto. PubliCE Standard. 22/10/2007. Pid: 884.