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04 Feb, 2012 - 05:14

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Programa para motivación en natación de competición
Lunes, 24 Abril, 2006 - 01:03

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Entrenamiento DeportivoPosibilidades deportivas pueden llevar a mantener o incrementar los niveles de motivación

 1) Introducción: NATACIÓN Y MOTIVACIÓN.

En las dos últimas décadas se han establecido las pautas para el análisis de la motivación en el ámbito deportivo, aspecto que en la actualidad, se considera como materia de investigación imprescindible y relevante. El conocimiento de la motivación que subyace a cualquier conducta humana, y en este caso a una determinada conducta deportiva, es el primer eslabón para modificar, mejorar, e incluso "manipular" dicha conducta. Hemos de añadir que en la sociedad actual la práctica deportiva ocupa un lugar preponderante tanto encaminada a la salud y prevención de enfermedades, como a la actividad escolar y el deporte para todos; pero, sobre todo, el deporte de rendimiento es el que acapara mayor interés por su condición de espectáculo. La tendencia de los últimos años es mantener la práctica de aquellos individuos con posibilidades en el deporte competitivo, por tanto el potencial y, de hecho, existente abandono deportivo es otra de las grandes inquietudes de los responsables de los atletas. Para Martín-Albo y Núñez (1999) conocer las motivaciones de los deportistas es conocer la prevención del posible abandono.

La motivación hacia el deporte ha sido tradicionalmente una de las preocupaciones principales de entrenadores deportivos de todas las modalidades (Morilla, 1994), y, por supuesto, la natación no podía ser una excepción. Esta modalidad deportiva, a nivel competitivo exige un alto grado de dedicación y esfuerzo, y como sucede en diversas modalidades individuales principalmente, la renuncia a otro tipo de actividades que pudieran ser consideras como más atractivas y fecundas que las horas de entrenamiento (Joven y Solé, 1999). Las causas que provocan la participación en la natación de competición, un deporte con ciertas contrariedades (monotonía, aislamiento, niveles de exigencia elevados,...), son el referente inicial de este estudio.

La intensidad y dirección del comportamiento deportivo (González, 1997) o a la intensidad y dirección del esfuerzo (Sage y Loudermilk, 1979) son variables que determinan la motivación.

Skubic en 1956 llevó a cabo un estudio pionero a cerca de los motivos de participación en las ligas infantil y juvenil estadounidenses de béisbol; los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que jugar con otros jóvenes, divertirse y superarse, eran las razones citadas con más frecuencia. A partir de los años 80 se consolida la investigación en el contexto deportivo (Sapp y Haubenstricker, 1978; Gill, Gross y Huddleston, 1983; Gould, Feltz y Weiss, 1985; Klint y Weiss, 1987; Raugh y Wall, 1987; Brodkin y Weiss, 1990, Balaguer y Atienza, 1994; González, Tabernero y Márquez, 2000; López y Márquez, 2001), y desde entonces aparecen diversos modelos de investigación motivacional en el ámbito del rendimiento (Martín Albo, 1998).

La mayoría de estas investigaciones se caracterizan por la falta de intervención, es decir, determinan aquellos motivos que llevan a practicar una o varias actividades deportivas, y a establecer una serie de correlaciones en función de diversos aspectos, pero no se ha observado la aplicación de estas investigaciones al contexto deportivo (Martín-Albo y Núñez, 1999). Es a este apartado al que trataremos de dar respuesta en este artículo.

 2) TIPOS DE MOTIVACIÓN.

Existen diversas clasificaciones de motivación en función de difrentes criterios de las cuales una es comúnmente aceptada por la mayoría de investigadores y especialistas (Bakker, Whiting y Van der Brug, 1992; González, 1997; Duda, Chi, Newton, Walling y Catley, 1995; Briére, Vallerand, Blais y Pelliter, 1995; Weinberg y Gould, 1996; Chantal, Guay, Dobreva-Martinova y Vallerand, 1996), y es: motivación intrínseca y motivación extrínseca.

González (1997) define de forma muy sencilla la motivación intrínseca (M.I.) como la práctica de un deporte por el placer inherente al mismo.

En el caso de la motivación extrínseca (M.E.), podemos decir que se basa en tres conceptos (Reeve, 1994):

a) Recompensa: objeto ambiental atractivo que se da al final de la secuencia de conducta y que aumenta la probabilidad de que esta conducta se vuelva a repetir.

b) Castigo: objeto ambiental no atractivo que se da al final de la secuencia de una conducta y que reduce las posibildades de que ésta se vuelva a dar.

c) Incentivo: objeto ambiental que atrae o repele al individuo a que realice o no realice una secuencia de conducta.

La amotivación según Deci y Ryan (1985), citado por Matín-Albo (1998), corresponde a un estado de no regulación, y es diferente de las motivaciones intrínseca y extrínseca. Este término se refiere al individuo que ya no percibe las contingencias entre sus acciones y los resultados que él se propone.

Los conceptos de motivación intrínseca y extrínseca no son excluyentes, sino que pueden darse de manera conjunta, sumándose una a la otra. Por ejemplo, un nadador puede practicar la natación porque le gusta y además porque le pagan por hacerlo.

La M.I. es aquélla que tiene el propio nadador, y es una mezcla de distintas circunstancias relacionadas en muchas ocasiones con aspiraciones personales.

La M.E. es aquélla que proviene del exterior y que solemos adjudicar a las características del deporte o las propuestas del propio entrenador.

 3) ABANDONO DEPORTIVO.

Abandono y motivación son dos conceptos estrechamente ligados. En este sentido Cervelló (1996) afirma que el abandono deportivo es un indicador muy importante de la motivación en el deporte, entendiendo el primero como la falta del segundo. Con la propuesta que expondremos posteriormente, pretendemos poner al alcance del entrenador un medio que le permita incrementar la motivación de los nadadadores para así evitar el abandono de la práctica.

El auge investigador en este ámbito aparece íntimamente unido al de los motivos de práctica, y por lo tanto es a partir de mediados de los años 70 y durante la década de los 80 cuando aparecen un mayor número de investigaciones al respecto (Orlick, 1973; Orlick y Botterill, 1975; Sapp y Haubenstricker, 1978; McPherson, 1980; Pooley, 1981; Gould, Horn, Fetz y Weiss, 1982; Burton y Martens, 1986; Volp y Keil, 1987). En estas investigaciones nos encontramos otra vez con el problema de falta de estandarización y de especificidad de los instrumentos de medida, lo cual torna complicado el establecimiento de comparaciones entre estudios.

 4) PROPUESTA PRÁCTICA PARA INCREMENTAR LOS NIVELES DE MOTIVACIÓN EN NADADORES Y NADADORAS DE COMPETICIÓN.

4.1. Consideraciones previas.

Previamente al desarrollo de un trabajo que permita el incremento de los niveles de motivación de los deportistas debemos estimar tres aspectos fundamentales sobre los que se debe construir la propuesta, independientemente del deporte o modalidad deportiva a la que nos estemos refiriendo.

A) El entrenador debe conocer en profundidad al deportista. Este conocimiento permitirá llegar a determinar cuáles son las necesidades e inquietudes de los distintos nadadores para poder establecer unas pautas de intervención lo más adecuadas e individualizadas posibles. De igual forma es necesario establecer unas metas deportivas comunes para la temporada. Estas metas deben hacer referencia al ámbito del entrenamiento y de la competición, y tanto a parámetros individuales como colectivos si fuera preciso (Locke y Latham, 1985). La actuación personalizada es fundamental ya que no todos los deportistas van a reaccionar de la misma manera ante el mismo estímulo. A modo de ejemplo, se puede dar el caso de un nadador que reaccione de forma positiva frente a una reprimenda, incrementando su nivel de esfuerzo y/o rendimiento, mientras que otro ante una situación similar reaccione de manera contraria.

B) Formación del entrenador y de los propios nadadores. Tanto unos como otros deben concienciarse de los beneficios que puede reportar este tipo de trabajo. Si el técnico no cree firmemente en lo que está haciendo los nadadores apreciarán esta inseguridad, de manera que el trabajo de motivación perderá en gran medida su potencial. La formación de los técnicos, en opinión de Joven y Solé (1999), descuida en ocasiones todo aquello que hace referencia a la forma de plantear los entrenamientos para que se conviertan en una práctica más agradable, más sugerente, en definitiva, más motivante.

C) Establecimiento y/o planteamiento de estrategias y técnicas motivacionales. Una de las primeras dificultades que nos podemos encontrar es si la intervención debe ser un elemento puntual (técnicas motivacionales) que el técnico debe establecer ante determinados tipos de conductas o debe ser un programa que determine las directrices del entrenamiento en general. Nuestra opinión es que lo más eficaz es la correcta planificación de las estrategias motivacionales. Proponemos la elaboración de lo que hemos denominado "Programa Paralelo de Motivación" (P.P.M.), previendo los momentos de la temporada en los que la intervención debe ser más acusada y atendiendo fundamentalmente a los niveles de carga.

4.2. Propuesta práctica.

Lo que se debe considerar en primer lugar a la hora realizar un planteamiento práctico para mantener y/o incrementar los niveles de motivación es hacia dónde podemos orientar las medidas de intervención. En este sentido podremos incidir o bien sobre la situación o directamente sobre la persona.

A continuación señalamos los distintos apartados en los que se fundamenta la propuesta:

  • El entrenamiento.

  • La competición.

  • El entrenador.

  • Sistema de incentivos o de recompensas.

  • Actividades paralelas y extradeportivas.

4.2.1. El entrenamiento.

4.2.1.1. El espacio.

No debemos considerar como espacio únicamente el vaso para llevar a cabo el entrenamiento en una instalación acuática. Debemos considerar varias dimensiones de la instalación que van desde la playa, pasando por la superficie del agua, e, incluso la dimensión subacuática de este medio.

Este elemento puede "romper" la clásica ubicación del entrenador frente a los nadadores, pero además permitirá diversificar el espacio de entrenamiento. Habitualmente las calles suelen estar adjudicadas, y parece ya una cuestión fija e inamovible. La modificación de estos aspectos crea cierta inquietud, así la incertidumbre o sorpresa ante "otra utilización del espacio" puede resultar motivante, de forma puntual y sencilla.

A modo de ejemplo pueden considerarse los siguientes:

  • Utilizar calles más anchas para hacer ejercicios en la parte central regresando por los laterales. Trabajo en oleadas.

  • Cambiar de calle en los virajes o nadar en sentido inverso al habitual.

  • Realizar ejercicios que combinen el nado con algún ejercicio fuera del agua.

  • Nadar a lo ancho o en diagonal.

  • Colocar las corcheras transversalmente de manera que haya que pasarlas por debajo o por arriba.

4.2.1.2. El material.

El material es un elemento siempre sugerentes, aunque en ocasiones es más válido para cambiar y romper la práctica diaria que por la utilidad del mismo.

La disposición de gran cantidad y variedad de material siempre ayudará al planteamiento de un mayor número de actividades y a la vistosidad y atractivo de las mismas. Pero la no disposición del mismo tampoco debe ser condicionante. En este segundo caso apelamos tanto a la creatividad del entrenador como de los propios deportistas y a la utilización de material no específico y alternativo.

No se debe realizar un uso del material con demasiada reiteración, para no perder la sensación de novedad. El material al que hacemos referencia no es sólo el material auxiliar de flotación que suele haber en todas las piscina, sino también aletas, palas, mallas, ropa (trabajo resistido), el material de los más pequeños, churros, burbujas, pelotas, tapices, etc.,

4.2.1.2. Las actividades.

Este es el apartado con mayor cantidad de posibilidades y variables para llevar a cabo el trabajo de motivación, pero debemos tener cuidado ya que no todo es tan útil como se puede sospechar. Si queremos conseguir nuestro propósito y antes de pasar a mencionar algunos ejemplos, debemos observar ciertas premisas básicas:

  • Las actividades que se planteen deben implicar por completo al deportista, tanto física como cognitivamente; la tarea debe constituir un desafío ya que de lo contrario corremos el riesgo de que el nadador caiga en el aburrimiento.

  • El individuo debe percibir que los objetivos de la actividad propuesta sean perfectamente alcanzables a través de sus capacidades, ya que si la dificultad de la tarea está por debajo de sus capacidades el resultado puede ser un estado ansiógeno.

  • En definitiva, la actividad debe suponer un reto para el deportista, y que además fomente su creatividad y disfrute, facilitando así que el nadador se deje "embaucar" a largo plazo.

El entrenador debe ser consciente de todo lo planteado en el apartado precedente ya que el correcto diseño de las actividades es condición indispensable para lograr el éxito.

Este apartado englobaría en parte a los dos desarrollados con anterioridad debido a la posibilidad de planteamiento de actividades donde juguemos con la distribución espacial y con el tipo de material a utilizar:

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  • Proponer tareas que combinen el medio acuático y el terrestre, persecuciones, juegos de desafío,

  • Actividades con hándicap con la ayuda de material, juegos de velocidad (con o sin obtáculos),

  • Juegos de tierra modificados para su aplicación en el medio acuático (formas jugadas con o sin material),

  • Actividades donde se ponga de manifiesto la competición (utilizar con precaución con los más pequeños para procurar no perder calidad en la ejecución técnica).

  • Todas las actividades que utilicemos se deben seleccionar en función del tipo de trabajo condicional (Aeróbico Medio, Aeróbico Ligero, etc.) a desarrollar en la sesión de entrenamiento (por ejemplo algunos juegos son un buen trabajo de resistencia aeróbica siempre y cuando consigamos que todos los nadadores se impliquen, para ello es necesario controlar el número de participantes, seguir el control de la intensidad de la tarea, bien sea a través de la frecuencia cardíaca o de otros medios al alcance del entrenador, y de todos aquellos aspectos que habitualmente hacemos en los entrenamientos cotidianos), aunque también es interesante que alguna vez se presenten los entrenamientos o parte de ellos como una forma de jugar intercalando elementos que tengan cierto valor lúdico sin otro fin que el propio divertimento del nadador.

    Consideramos fundamental intentar que cada entrenamiento genere expectativas, y esto se puede conseguir a través de las actividades planteadas, significando que es necesario determinar no sólo la actividad sino también el objetivo que se pretende ya que la utilización indiscriminada de este tipo de actividades puede distorsionar totalmente los objetivos, y crear problemas tanto en lo que se refiere al rendimiento como a la atención.

    4.2.2. La competición.

    Para incrementar los niveles de motivación en el propio momento de la competición se manifiesta la importancia del perfecto conocimiento de los nadadores por parte del entrenador.

    Muchos nadadores, y deportistas en general, califican a la propia competición como un elemento motivante per se. Sin embargo, para otras personas con niveles altos de ansiedad precompetitiva, ocurre lo contrario.

    El entrenador debe poner mucha atención en las pruebas en las que inscribe a sus deportistas, procurando que aquéllas estén al alcance de sus posibilidades. Con los nadadores más jóvenes (benjamines y alevines) y/o inexpertos este factor es si cabe más importante, y, llevarles a competir demasiado pronto puede suponer un paso atrás en su formación deportiva y su permanencia dentro del club.

    Participar en pruebas de relevos - quizás, y en opinión de muchos, una de las más vistosas de la natación competitiva -, puede juzgarse como un elemento competitivo motivante, y en la medida de lo posible, sobre todo en la iniciación, donde los resultados no son tan importantes, se debe primar el nivel de esfuerzo para tomar parte como relevista del equipo.

    En el transcurso de las competiciones es necesario manifestar el sentimiento de equipo, y tanto entrenador como nadadores deben alentar a sus compañeros en el momento de participar.

    Enlazando con el apartado siguiente, el técnico ha de suministrar el correspondiente feedback inmediatamente después de la participación de sus deportistas, tratando de hacer las correcciones pertinentes de manera positiva, así como alabando aquello que se ha hecho bien.

    4.2.3. El entrenador.

    El entrenador es una pieza clave en el engranaje del deporte de competición ya que es quien filtra, con su personalidad y profesionalidad, el conjunto de influencias que reciben los deportistas y en nuestro caso los nadadores (Blández, 1996, citado por Sáenz, Ibáñez y Giménez, 1999). La actitud que el técnico mantenga durante el entrenamiento y la competición ejercerá una gran influencia en la motivación del nadador.

    Para que el trabajo de motivación tenga éxito proponemos una serie de requisitos a cumplir por el entrenador:

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  • En primer lugar debe ser capaz de crear un clima de confianza, que anime a lo deportistas a participar y a tomar decisiones,

  • Debe tener una buena capacidad de comunicación y ha de transmitir la información de manera clara y coherente,

  • Además esta comunicación ha de ser bidireccional de manera que sepa escuchar a sus deportistas, para que éstos puedan sentirse protagonistas de la actividad y estén más motivados,

  • Como ya hemos comentado, debe ofrecer el conocimiento de los resultados y dirigirse a todos los deportistas con cierta frecuencia - variando el tipo de intervención en función de las características individuales, y variando el momento de llevarlo a cabo -. Todos los nadadores al finalizar el entrenamiento deben sentir la convivencia con su entrenador en algún momento en tono motivante, ejerciendo un control positivo sea en cuestiones técnicas o de comportamiento.

  • 4.2.4. Sistema de incentivos o de recompensas.

    Debemos tener previsto un sistema de recompensas basado principalmente en el esfuerzo personal, ya que por desgracia no siempre el que más se esfuerza es el que mejores resultados obtiene. Se pueden establecer planillas de seguimiento donde no se refleje solamente el número de entrenamientos a los que acude cada nadador o nadadora, sino que reflejen también la calidad de éstos (retrasos, cuántas veces ponen el pie en el suelo, cuándo hacen menos metros de los indicados, si estiran antes y después delos entrenamientos o no, etc.).

    Los incentivos son una forma de motivación extrínseca. Esta forma de refuerzo puede ser positiva (un premio), o negativa (un castigo) y también puede ser material o no. No se debe abusar de los incentivos materiales ya que si se administran con demasiada frecuencia pueden llegar a disminuir la motivación intrínseca a favor de la extrínseca. Por este motivo los incentivos que proponemos utilizar cotidianamente serán los positivos y no materiales, aunque los materiales tienen su validez en determinados momentos de la temporada.

    4.2.5. Actividades paralelas y extradeportivas.

    Este apartado suele ser el que más motiva a los nadadores y a cualquier deportista en general. El hecho de viajar, realizar excursiones, cenas con los compañeros, etc. es un elemento fundamental a tener en consideración, y sirvan como ejemplos los siguientes: organizar competiciones que se salgan de lo común (relevos atípicos, pruebas mixtas, etc.) y con un mayor nivel de espectacularidad que las competiciones habituales y con una mayor repercusión social en los medios de comunicación l(24 horas, travesías, exhibiciones, etc.).

     5) CONCLUSIONES.

    • Si bien son necesarios los conocimientos sobre teoría del entrenamiento, parece necesario considerar que "otros elementos", como los citados en la parte final de este trabajo, también procuran efectos positivos para el rendimiento deportivo, y por tanto, no deben ser despreciados porque no se ajusten a los sitemas tradicionales del entrenamiento en esta modalidad.

    • No utilizar las actividades para mejorar la motivación con demasiada frecuencia. Las actividades para mejorar los niveles de motivación también son susceptibles de "agotarse", pero si se utilizan con demasiada frecuencia, entonces pierden el valor de novedad y de cambio. Eso no quiere decir que se deban hacer de modo esporádico, en todo caso se pueden utilizar diferentes fórmulas que hagan de las posibilidades propuestas más ricas.

    • Este tipo de trabajo tiene resultados positivos cuando está correctamente planificado (continuidad). Es preciso determinar los momentos de la temporada con mayor carga psicológica y/o física para poder realizar estas actividades en los momentos más precisos.

    • Todo el trabajo propuesto, que supone introducir cambios en las rutinas normales de los entrenamientos, precisa de cierto tiempo de adaptación por parte de los nadadores, con lo que el entrenador debe estudiar como incorporar dichos cambios.

     6) BIBLIOGRAFÍA.

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