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1)
Introducción: NATACIÓN Y MOTIVACIÓN.
En las dos últimas décadas
se han establecido las pautas para el análisis de la motivación en el
ámbito deportivo, aspecto que en la actualidad, se considera
como materia de investigación imprescindible y relevante. El
conocimiento de la motivación que subyace a cualquier conducta humana,
y en este caso a una determinada conducta deportiva, es el primer
eslabón para modificar, mejorar, e incluso "manipular" dicha
conducta. Hemos de añadir que en la sociedad actual la práctica
deportiva ocupa un lugar preponderante tanto encaminada a la salud y
prevención de enfermedades, como a la actividad escolar y el deporte
para todos; pero, sobre todo, el deporte de rendimiento es el que
acapara mayor interés por su condición de espectáculo. La tendencia
de los últimos años es mantener la práctica de aquellos individuos
con posibilidades en el deporte competitivo, por tanto el potencial y,
de hecho, existente abandono deportivo es otra de las grandes
inquietudes de los responsables de los atletas. Para Martín-Albo y
Núñez (1999) conocer las motivaciones de los deportistas es conocer la
prevención del posible abandono.
La motivación hacia el
deporte ha sido tradicionalmente una de las preocupaciones principales
de entrenadores deportivos de todas las modalidades (Morilla, 1994), y,
por supuesto, la natación no podía ser una excepción. Esta modalidad
deportiva, a nivel competitivo exige un alto grado de dedicación y
esfuerzo, y como sucede en diversas modalidades individuales
principalmente, la renuncia a otro tipo de actividades que pudieran ser
consideras como más atractivas y fecundas que las horas de
entrenamiento (Joven y Solé, 1999). Las causas que provocan la
participación en la natación de competición, un deporte con ciertas
contrariedades (monotonía, aislamiento, niveles de exigencia
elevados,...), son el referente inicial de este estudio.
La intensidad y dirección del
comportamiento deportivo (González, 1997) o a la intensidad y
dirección del esfuerzo (Sage y Loudermilk, 1979) son variables que
determinan la motivación.
Skubic en 1956 llevó a cabo
un estudio pionero a cerca de los motivos de participación en las ligas
infantil y juvenil estadounidenses de béisbol; los resultados obtenidos
pusieron de manifiesto que jugar con otros jóvenes, divertirse y
superarse, eran las razones citadas con más frecuencia. A partir de los
años 80 se consolida la investigación en el contexto deportivo (Sapp y
Haubenstricker, 1978; Gill, Gross y Huddleston, 1983; Gould, Feltz y
Weiss, 1985; Klint y Weiss, 1987; Raugh y Wall, 1987; Brodkin y Weiss,
1990, Balaguer y Atienza, 1994; González, Tabernero y Márquez, 2000;
López y Márquez, 2001), y desde entonces aparecen diversos modelos de
investigación motivacional en el ámbito del rendimiento (Martín Albo,
1998).
La mayoría de estas
investigaciones se caracterizan por la falta de intervención, es decir,
determinan aquellos motivos que llevan a practicar una o varias
actividades deportivas, y a establecer una serie de correlaciones en
función de diversos aspectos, pero no se ha observado la aplicación de
estas investigaciones al contexto deportivo (Martín-Albo y Núñez,
1999). Es a este apartado al que trataremos de dar respuesta en este
artículo.
2)
TIPOS DE MOTIVACIÓN.
Existen
diversas clasificaciones de motivación en función de difrentes
criterios de las cuales una es comúnmente aceptada por la mayoría de
investigadores y especialistas (Bakker, Whiting y Van der Brug, 1992;
González, 1997; Duda, Chi, Newton, Walling y Catley, 1995; Briére,
Vallerand, Blais y Pelliter, 1995; Weinberg y Gould, 1996; Chantal,
Guay, Dobreva-Martinova y Vallerand, 1996), y es: motivación
intrínseca y motivación extrínseca.
González
(1997) define de forma muy sencilla la motivación intrínseca (M.I.) como
la práctica de un deporte por el placer inherente al mismo.
En
el caso de la motivación extrínseca (M.E.), podemos decir que se basa
en tres conceptos (Reeve, 1994):
a)
Recompensa: objeto ambiental atractivo que se da al final de la
secuencia de conducta y que aumenta la probabilidad de que esta conducta
se vuelva a repetir.
b)
Castigo: objeto ambiental no atractivo que se da al final de la
secuencia de una conducta y que reduce las posibildades de que ésta se
vuelva a dar.
c)
Incentivo: objeto ambiental que atrae o repele al individuo a que
realice o no realice una secuencia de conducta.
La
amotivación según Deci y Ryan (1985), citado por Matín-Albo (1998),
corresponde a un estado de no regulación, y es diferente de las
motivaciones intrínseca y extrínseca. Este término se refiere al
individuo que ya no percibe las contingencias entre sus acciones y los
resultados que él se propone.
Los
conceptos de motivación intrínseca y extrínseca no son excluyentes,
sino que pueden darse de manera conjunta, sumándose una a la otra. Por
ejemplo, un nadador puede practicar la natación porque le gusta y
además porque le pagan por hacerlo.
La
M.I. es aquélla que tiene el propio nadador, y es una mezcla de
distintas circunstancias relacionadas en muchas ocasiones con
aspiraciones personales.
La
M.E. es aquélla que proviene del exterior y que solemos adjudicar a las
características del deporte o las propuestas del propio entrenador.
3)
ABANDONO DEPORTIVO.
Abandono
y motivación son dos conceptos estrechamente ligados. En este sentido
Cervelló (1996) afirma que el abandono deportivo es un indicador muy
importante de la motivación en el deporte, entendiendo el primero como
la falta del segundo. Con la propuesta que expondremos posteriormente,
pretendemos poner al alcance del entrenador un medio que le permita
incrementar la motivación de los nadadadores para así evitar el
abandono de la práctica.
El
auge investigador en este ámbito aparece íntimamente unido al de los
motivos de práctica, y por lo tanto es a partir de mediados de los
años 70 y durante la década de los 80 cuando aparecen un mayor número
de investigaciones al respecto (Orlick, 1973; Orlick y Botterill, 1975;
Sapp y Haubenstricker, 1978; McPherson, 1980; Pooley, 1981; Gould, Horn,
Fetz y Weiss, 1982; Burton y Martens, 1986; Volp y Keil, 1987). En estas
investigaciones nos encontramos otra vez con el problema de falta de
estandarización y de especificidad de los instrumentos de medida, lo
cual torna complicado el establecimiento de comparaciones entre
estudios.
4)
PROPUESTA PRÁCTICA PARA INCREMENTAR LOS NIVELES DE MOTIVACIÓN EN
NADADORES Y NADADORAS DE COMPETICIÓN.
4.1. Consideraciones
previas.
Previamente al desarrollo de
un trabajo que permita el incremento de los niveles de motivación de
los deportistas debemos estimar tres aspectos fundamentales sobre los
que se debe construir la propuesta, independientemente del deporte o
modalidad deportiva a la que nos estemos refiriendo.
A) El
entrenador debe conocer en profundidad al deportista. Este conocimiento
permitirá llegar a determinar cuáles son las necesidades e inquietudes
de los distintos nadadores para poder establecer unas pautas de
intervención lo más adecuadas e individualizadas posibles. De igual
forma es necesario establecer unas metas deportivas comunes para la
temporada. Estas metas deben hacer referencia al ámbito del
entrenamiento y de la competición, y tanto a parámetros individuales
como colectivos si fuera preciso (Locke y Latham, 1985). La actuación
personalizada es fundamental ya que no todos los deportistas van a
reaccionar de la misma manera ante el mismo estímulo. A modo de
ejemplo, se puede dar el caso de un nadador que reaccione de forma
positiva frente a una reprimenda, incrementando su nivel de esfuerzo y/o
rendimiento, mientras que otro ante una situación similar reaccione de
manera contraria.
B)
Formación del entrenador y de los propios nadadores. Tanto unos como
otros deben concienciarse de los beneficios que puede reportar este tipo
de trabajo. Si el técnico no cree firmemente en lo que está haciendo
los nadadores apreciarán esta inseguridad, de manera que el trabajo de
motivación perderá en gran medida su potencial. La formación de los
técnicos, en opinión de Joven y Solé (1999), descuida en ocasiones
todo aquello que hace referencia a la forma de plantear los
entrenamientos para que se conviertan en una práctica más agradable,
más sugerente, en definitiva, más motivante.
C)
Establecimiento y/o planteamiento de estrategias y técnicas
motivacionales. Una de las primeras dificultades que nos podemos
encontrar es si la intervención debe ser un elemento puntual (técnicas
motivacionales) que el técnico debe establecer ante determinados tipos
de conductas o debe ser un programa que determine las directrices del
entrenamiento en general. Nuestra opinión es que lo más eficaz es la
correcta planificación de las estrategias motivacionales. Proponemos la
elaboración de lo que hemos denominado "Programa Paralelo de
Motivación" (P.P.M.), previendo los momentos de la temporada en
los que la intervención debe ser más acusada y atendiendo
fundamentalmente a los niveles de carga.
4.2. Propuesta práctica.
Lo que se debe considerar en
primer lugar a la hora realizar un planteamiento práctico para mantener
y/o incrementar los niveles de motivación es hacia dónde podemos
orientar las medidas de intervención. En este sentido podremos incidir
o bien sobre la situación o directamente sobre la persona.
A
continuación señalamos los distintos apartados en los que se
fundamenta la propuesta:
4.2.1. El
entrenamiento.
4.2.1.1.
El espacio.
No debemos considerar como
espacio únicamente el vaso para llevar a cabo el entrenamiento en una
instalación acuática. Debemos considerar varias dimensiones de la
instalación que van desde la playa, pasando por la superficie del agua,
e, incluso la dimensión subacuática de este medio.
Este elemento puede
"romper" la clásica ubicación del entrenador frente a los
nadadores, pero además permitirá diversificar el espacio de
entrenamiento. Habitualmente las calles suelen estar adjudicadas, y
parece ya una cuestión fija e inamovible. La modificación de estos
aspectos crea cierta inquietud, así la incertidumbre o sorpresa ante
"otra utilización del espacio" puede resultar motivante, de
forma puntual y sencilla.
A modo de
ejemplo pueden considerarse los siguientes:
-
Utilizar
calles más anchas para hacer ejercicios en la parte central
regresando por los laterales. Trabajo en oleadas.
-
Cambiar de calle en los
virajes o nadar en sentido inverso al habitual.
-
Realizar ejercicios que
combinen el nado con algún ejercicio fuera del agua.
-
Nadar a lo ancho o en
diagonal.
-
Colocar las corcheras
transversalmente de manera que haya que pasarlas por debajo o por
arriba.
4.2.1.2.
El material.
El
material es un elemento siempre sugerentes, aunque en ocasiones es más
válido para cambiar y romper la práctica diaria que por la utilidad
del mismo.
La
disposición de gran cantidad y variedad de material siempre ayudará al
planteamiento de un mayor número de actividades y a la vistosidad y
atractivo de las mismas. Pero la no disposición del mismo tampoco debe
ser condicionante. En este segundo caso apelamos tanto a la creatividad
del entrenador como de los propios deportistas y a la utilización de
material no específico y alternativo.
No se debe realizar un uso
del material con demasiada reiteración, para no perder la sensación de
novedad. El material al que hacemos referencia no es sólo el material
auxiliar de flotación que suele haber en todas las piscina, sino
también aletas, palas, mallas, ropa (trabajo resistido), el material de
los más pequeños, churros, burbujas, pelotas, tapices, etc.,
4.2.1.2.
Las actividades.
Este
es el apartado con mayor cantidad de posibilidades y variables para
llevar a cabo el trabajo de motivación, pero debemos tener cuidado ya
que no todo es tan útil como se puede sospechar. Si queremos conseguir
nuestro propósito y antes de pasar a mencionar algunos ejemplos,
debemos observar ciertas premisas básicas:
-
Las
actividades que se planteen deben implicar por completo al
deportista, tanto física como cognitivamente; la tarea debe
constituir un desafío ya que de lo contrario corremos el riesgo de
que el nadador caiga en el aburrimiento.
-
El
individuo debe percibir que los objetivos de la actividad propuesta
sean perfectamente alcanzables a través de sus capacidades, ya que
si la dificultad de la tarea está por debajo de sus capacidades el
resultado puede ser un estado ansiógeno.
-
En
definitiva, la actividad debe suponer un reto para el deportista, y
que además fomente su creatividad y disfrute, facilitando así que
el nadador se deje "embaucar" a largo plazo.
El entrenador debe ser
consciente de todo lo planteado en el apartado precedente ya que el
correcto diseño de las actividades es condición indispensable para
lograr el éxito.
Este apartado englobaría en
parte a los dos desarrollados con anterioridad debido a la posibilidad
de planteamiento de actividades donde juguemos con la distribución
espacial y con el tipo de material a utilizar:
<ul type="square">
Proponer
tareas que combinen el medio acuático y el terrestre,
persecuciones, juegos de desafío,
Actividades
con hándicap con la ayuda de material, juegos de velocidad (con o
sin obtáculos),
Juegos de
tierra modificados para su aplicación en el medio acuático (formas
jugadas con o sin material),
Actividades
donde se ponga de manifiesto la competición (utilizar con
precaución con los más pequeños para procurar no perder calidad
en la ejecución técnica).
Todas las actividades que
utilicemos se deben seleccionar en función del tipo de trabajo
condicional (Aeróbico Medio, Aeróbico Ligero, etc.) a desarrollar
en la sesión de entrenamiento (por ejemplo algunos juegos son un buen
trabajo de resistencia aeróbica siempre y cuando consigamos que todos
los nadadores se impliquen, para ello es necesario controlar el número
de participantes, seguir el control de la intensidad de la tarea, bien
sea a través de la frecuencia cardíaca o de otros medios al alcance
del entrenador, y de todos aquellos aspectos que habitualmente hacemos
en los entrenamientos cotidianos), aunque también es interesante que
alguna vez se presenten los entrenamientos o parte de ellos como una
forma de jugar intercalando elementos que tengan cierto valor lúdico
sin otro fin que el propio divertimento del nadador.
Consideramos fundamental
intentar que cada entrenamiento genere expectativas, y esto se puede
conseguir a través de las actividades planteadas, significando que es
necesario determinar no sólo la actividad sino también el objetivo que
se pretende ya que la utilización indiscriminada de este tipo de
actividades puede distorsionar totalmente los objetivos, y crear
problemas tanto en lo que se refiere al rendimiento como a la atención.
4.2.2.
La competición.
Para incrementar los niveles
de motivación en el propio momento de la competición se manifiesta la
importancia del perfecto conocimiento de los nadadores por parte del
entrenador.
Muchos nadadores, y
deportistas en general, califican a la propia competición como un
elemento motivante per se. Sin embargo, para otras personas con
niveles altos de ansiedad precompetitiva, ocurre lo contrario.
El entrenador debe poner
mucha atención en las pruebas en las que inscribe a sus deportistas,
procurando que aquéllas estén al alcance de sus posibilidades. Con los
nadadores más jóvenes (benjamines y alevines) y/o inexpertos este
factor es si cabe más importante, y, llevarles a competir demasiado
pronto puede suponer un paso atrás en su formación deportiva y su
permanencia dentro del club.
Participar en pruebas de
relevos - quizás, y en opinión de muchos, una de las más vistosas de
la natación competitiva -, puede juzgarse como un elemento competitivo
motivante, y en la medida de lo posible, sobre todo en la iniciación,
donde los resultados no son tan importantes, se debe primar el nivel de
esfuerzo para tomar parte como relevista del equipo.
En el transcurso de las
competiciones es necesario manifestar el sentimiento de equipo, y tanto
entrenador como nadadores deben alentar a sus compañeros en el momento
de participar.
Enlazando con el apartado
siguiente, el técnico ha de suministrar el correspondiente feedback
inmediatamente después de la participación de sus deportistas,
tratando de hacer las correcciones pertinentes de manera positiva, así
como alabando aquello que se ha hecho bien.
4.2.3.
El entrenador.
El entrenador es una pieza
clave en el engranaje del deporte de competición ya que es quien
filtra, con su personalidad y profesionalidad, el conjunto de
influencias que reciben los deportistas y en nuestro caso los nadadores
(Blández, 1996, citado por Sáenz, Ibáñez y Giménez, 1999). La
actitud que el técnico mantenga durante el entrenamiento y la
competición ejercerá una gran influencia en la motivación del
nadador.
Para que el trabajo de
motivación tenga éxito proponemos una serie de requisitos a cumplir
por el entrenador:
<ul type="square">
En primer
lugar debe ser capaz de crear un clima de confianza, que anime a lo
deportistas a participar y a tomar decisiones,
Debe tener
una buena capacidad de comunicación y ha de transmitir la
información de manera clara y coherente,
Además
esta comunicación ha de ser bidireccional de manera que sepa
escuchar a sus deportistas, para que éstos puedan sentirse
protagonistas de la actividad y estén más motivados,
Como ya
hemos comentado, debe ofrecer el conocimiento de los resultados y
dirigirse a todos los deportistas con cierta frecuencia - variando
el tipo de intervención en función de las características
individuales, y variando el momento de llevarlo a cabo -. Todos los
nadadores al finalizar el entrenamiento deben sentir la convivencia
con su entrenador en algún momento en tono motivante, ejerciendo un
control positivo sea en cuestiones técnicas o de comportamiento.
4.2.4. Sistema
de incentivos o de recompensas.
Debemos tener previsto un
sistema de recompensas basado principalmente en el esfuerzo personal, ya
que por desgracia no siempre el que más se esfuerza es el que mejores
resultados obtiene. Se pueden establecer planillas de seguimiento donde
no se refleje solamente el número de entrenamientos a los que acude
cada nadador o nadadora, sino que reflejen también la calidad de éstos
(retrasos, cuántas veces ponen el pie en el suelo, cuándo hacen menos
metros de los indicados, si estiran antes y después delos
entrenamientos o no, etc.).
Los incentivos son una forma
de motivación extrínseca. Esta forma de refuerzo puede ser positiva
(un premio), o negativa (un castigo) y también puede ser material o no.
No se debe abusar de los incentivos materiales ya que si se administran
con demasiada frecuencia pueden llegar a disminuir la motivación
intrínseca a favor de la extrínseca. Por este motivo los incentivos
que proponemos utilizar cotidianamente serán los positivos y no
materiales, aunque los materiales tienen su validez en determinados
momentos de la temporada.
4.2.5. Actividades
paralelas y extradeportivas.
Este apartado suele ser el
que más motiva a los nadadores y a cualquier deportista en general. El
hecho de viajar, realizar excursiones, cenas con los compañeros, etc.
es un elemento fundamental a tener en consideración, y sirvan como
ejemplos los siguientes: organizar competiciones que se salgan de lo
común (relevos atípicos, pruebas mixtas, etc.) y con un mayor nivel de
espectacularidad que las competiciones habituales y con una mayor
repercusión social en los medios de comunicación l(24 horas,
travesías, exhibiciones, etc.).
5)
CONCLUSIONES.
-
Si bien
son necesarios los conocimientos sobre teoría del entrenamiento,
parece necesario considerar que "otros elementos", como
los citados en la parte final de este trabajo, también procuran
efectos positivos para el rendimiento deportivo, y por tanto, no
deben ser despreciados porque no se ajusten a los sitemas
tradicionales del entrenamiento en esta modalidad.
-
No
utilizar las actividades para mejorar la motivación con demasiada
frecuencia. Las actividades para mejorar los niveles de motivación
también son susceptibles de "agotarse", pero si se
utilizan con demasiada frecuencia, entonces pierden el valor de
novedad y de cambio. Eso no quiere decir que se deban hacer de modo
esporádico, en todo caso se pueden utilizar diferentes fórmulas
que hagan de las posibilidades propuestas más ricas.
-
Este tipo
de trabajo tiene resultados positivos cuando está correctamente
planificado (continuidad). Es preciso determinar los momentos de la
temporada con mayor carga psicológica y/o física para poder
realizar estas actividades en los momentos más precisos.
-
Todo el
trabajo propuesto, que supone introducir cambios en las rutinas
normales de los entrenamientos, precisa de cierto tiempo de
adaptación por parte de los nadadores, con lo que el entrenador
debe estudiar como incorporar dichos cambios.
6)
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